Pavitos, patos y gordicarpas



De vez en cuando visitábamos el Alcázar. Allí se podia dar un precioso paseo entre jardines, pavos reales y patos. Una vez, le dimos de comer a un pavo lonchas de pavo. Y bien a gusto que se lo comían. Mientras tanto, yo perseguía a una pava, y un pato que estaba enamorado de ella me picoteaba los cordones. 


Al principio, cuando aún no eras Ponyo porque no habíamos visto la peli, te llamaba bichito, pero en ocasiones eras... la carpita! Hacías ese "mua-mua" con la boca mientras movías los dedos como bigotes imitando a las carpas del lago del Alcázar.

Entonces llegó... La gordicarpa! No recuerdo bien ese día (a ver si tú te acuerdas), pero un día nos pusimos a hacer cosas de plastilina y a ti no se te ocurrió hacer otra cosa más que está adorable carpita goddita y simpatiquísima. ¡Pero mírala pofavo, si está pa comérsela!



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